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sabato 6 luglio 2013

María de Zayas: una vida incógnita

María de Zayas: una vida incógnita 
(M. de Zayas y Sotomayor, Novelas Amorosas y Ejemplares, ed. Julián Olivares, Madrid, Cátedra, 2007)
Doña María de Zayas y Sotomayor, «natural de Madrid»[1] y la escritora española más famosa de su tiempo, vivió en la primera mitad del siglo XVII. Joseph A. Álvarez y Baena indicó que «según el tiempo en que floreció parece hija de don Fernando de Zayas y Sotomayor, caballero del Hábito de Santiago, capitán de Infantería, que nació en Madrid año de 1566»[2]. Manuel Serrano y Sanz confirmó esta atribución y publicó su partida de bautismo extendida el 12 de septiembre de 1590 en la parroquia de San Sebastián[3], la cual señala que su madre fue María de Barasa[4].
De su educación no tenemos noticia. Aunque debe haber tenido un preceptor que la enseñase a leer y escribir, doña María probablemente fue autodidacta, como deben haberlo sido la mayoría de las escritoras de su tiempo. En su advertencia al lector de las Novelas amorosas y ejemplares, la autora afirma que fue su fuerte afición a la lectura lo que la indujo a escribir, pues al ver cualquier libro, dejaba su labor hasta terminarlo: 

En viendo cualquiera, nuevo o antiguo, dejo la almohadilla y no sosiego hasta que le paso. De esta inclinación nació la noticia, de la noticia el buen gusto, y de todo hacer versos, hasta escribir estas Novelas. (NA, 161)

Agustín G. de Amezúa apunta a la posibilidad de que Zayas haya ido a Valladolid con sus padres cuando la Corte se trasladó allí (1601-1606)[5], pero es más convincente la hipótesis que propone él de que la autora haya pasado algunos años en Nápoles. Su padre habría llevado a su familia consigo cuando sirvió de mayordomo a D. Pedro Fernández de Castro, VII° Conde de Lemos, Virrey de Nápoles de 1610 a 1616. Zayas elogia al gran patrón de las letras españolas en la novela «La fuerza del amor», cuya acción tiene lugar en Nápoles, y dedica otras alabanzas a la casa condal de los Lemos en otras novelas. Aunque los detalles geográficos y las referencias a costumbres napolitanas en sus novelas no bastan para confirmar la presencia de la autora en Italia – puesto que son convencionales y podrían haber sido accesibles mediante fuentes indirectas -, un pasaje de Desengaño noveno, «La perseguida triunfante», parece confirmar su estancia allí:

Por la crueldad y porfía de un hombre padeció tantos trabajos la reina Beatriz, que en toda Italia es tenida por santa, donde vi su vida manuscrita, estando allá con mis padres. (DA, 467)

Aunque la narradora es Estefanía y la referencia al manuscrito es una técnica de prestar verdad histórica a la novela, se percibe la voz de la autora al final del pasaje.
De ser cierta la estancia de Zayas en Italia durante estos años, en primer lugar, tendría entonces entre veinte y veintiséis años de edad; y segundo, no estaría casada puesto que de ser así habría quedado en España con su marido[6].
María de Zayas se dio a conocer primero como poeta. Concurrió a la Academia de Francisco de Mendoza (1623-1637 [?]), y probablemente a la de Sebastián Francisco de Medrano (1617-1622)[7]. Participó en justas poéticas, y entre 1621 y 1639 publicó poemas preliminares para varios autores y panegíricos para Lope de Vega y Juan Pérez de Montalbán. Para 1632 ya era conocida como poeta y escritora. Lope la celebró en su Laurel de Apolo (1630); Pérez de Montalbán, en su Para todos (1632), alabó su acierto en los certámenes e indicó que había terminado una comedia (La traición de la amistad) y compuesto una colección de novelas; y Alonso de Castillo Solórzano en La garduña de Sevilla (1642), la llamó «Sibila de Madrid», titulo merecido por «sus admirables versos», y sus novelas que «son diez asombros». Fue amiga intima de la dramaturga sevillana Ana Caro Mallén deSoto, la cual posiblemente convivió con ella en Madrid durante parte del año 1637 y le dedicó unas décimas en los preliminares de las Novelas amorosas y ejemplares, que Zayas publicó ese mismo año en Zaragoza.
Por falta de más datos sobre su vida, se ha venido pensando que Zayas abandonó la pluma a partir de 1639 hasta 1646, cuando volvió a tomarla para escribir su Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto, que publicó en 1647. 
Sobre la base de lo que la autora declara en esta obra, «Y como he tomado la pluma, habiendo tantos años que la tenía arrimada», Yllera, por ejemplo, dice que «Durante ocho años nada sabemos de ella y,  como ella declara en su obra siguiente, es muy probable que guardase silencio»[8] . Pero Kenneth Brown ha descubierto recientemente que Zayas se encontraba en Barcelona en 1643, donde escribía poesía y concurría a la Academia de Santo Tomás de Aquino[9]. Aunque Brown no encontró poemas de Zayas, sí halló referencia a un poema suyo en un vejamen del poeta catalán Francesc Fontanella, en el que le lanza unas pullas motivadas por un poema de Zayas en loor a Santo Tomás que le fue mal en un certamen. En ellas el catalán pinta a Zayas como bastante hombruna, y afirma que por el premio de tan infeliz poema llevará en la cabeza, no una corona de laurel, sino el aro de su guardainfante.
Brown supone que o «Zayas regresó a Barcelona en 1647 o 1648 para allí negociar la reedición de sus narraciones, o que nunca abandonó la zona a partir de 1643»[10]. Sin disputar que haya estado por algún tiempo en Barcelona durante esos años, puedo afirmar que no negoció allí ninguna publicación de sus obras. En primer lugar, la reedición de las Novelas amorosas y ejemplares, que se hizo en Barcelona en 1646 (no 1647), se basó en el texto de la editio princeps de 1637, de manera que Zayas no hubiera negociado tal reedición cuando ya la había corregido y enmendado en la segunda edición publicada también en 1637. EN segundo lugar, si hubiera negociado la reedición de la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto [Desengaños amorosos], es más que probable que la habría corregido, como lo hizo con su primera obra. Por otro lado, Yllera supone que dado que Zayas no corrigió la Parte segunda, y que no existe noticia de ella después de 1647, es posible que María de Zayas muriese al poco tiempo de su publicación.
No sabemos si Zayas estuvo casada, pero como puede haber estado en Italia cuando tenía entre veintiún y veintiséis años, y como tuvo la libertad de marcharse a Barcelona y probablemente a Zaragoza, donde publicó sus obras, es casi seguro que siguió soltera; y desde luego ignoramos la fecha de su muerte.

Tomado de M. de Zayas y Sotomayor, Novelas Amorosas y Ejemplares, ed. Julián Olivares, Madrid, Cátedra, 2007, cit., pp. 11-16. 




[1] Según reza la portada de las Novelas amorosas y ejemplares (1637)
[2] J.A. Álvarez y Baena, Hijos de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes. Diccionario histórico, por orden alfabético de sus nombres, IV, Madrid, Benito Cano, 1791, cit., p. 48.
[3] M. Serrano y Sanz, Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas, I-II, Madrid, Rivadeneyra, 1903-1905, cit., p. 584.
[4] Serrano y Sanz erróneamente le dio el nombre de Catalina, aunque en la partida figura como María.
[5] Amezúa apoya su hipótesis en que el argumento de la Novela «Al fin se paga todo» pasa en Valladolid y que «Doña María dice que tuvo noticia de él por los mismos a quienes sucedió» (Opúsculos histórico-literarios, I, Madrid, CSIC, 1951, cit., p. IX, nota 8.
[6] S. Montesa, Texto y contexto en la narrativa de María de Zayas, Madrid, Dirección General de la Juventud  y Promoción Sociocultural, 1981, cit., p.23.
[7] W. F. King, Prosa novelística y academias literarias en el siglo XVII, Madrid, RAE, 1963, cit., p. 59, nota 81. 
[8] M. de Zayas y Sotomayor, Desengaños amorosos, ed. Alicia Yllera, Madrid, Cátedra, 2006, cit., p. 19.
[9] K. Brown, «María de Zayas y Sotomayor: escribiendo poesía en Barcelona en época de guerra», Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica, 11, 1993, pp.355-360.
[10] Ibidem, p. 360.