María de Zayas: una vida incógnita
(M. de Zayas y Sotomayor, Novelas Amorosas y Ejemplares, ed. Julián Olivares, Madrid, Cátedra, 2007)
Doña María de Zayas y Sotomayor, «natural
de Madrid»[1]
y la escritora española más famosa de su tiempo, vivió en la primera mitad del
siglo XVII. Joseph A. Álvarez y Baena indicó que «según el tiempo en que
floreció parece hija de don Fernando de Zayas y Sotomayor, caballero del Hábito
de Santiago, capitán de Infantería, que nació en Madrid año de 1566»[2].
Manuel Serrano y Sanz confirmó esta atribución y publicó su partida de bautismo
extendida el 12 de septiembre de 1590 en la parroquia de San Sebastián[3],
la cual señala que su madre fue María de Barasa[4].
De su educación no tenemos noticia.
Aunque debe haber tenido un preceptor que la enseñase a leer y escribir, doña
María probablemente fue autodidacta, como deben haberlo sido la mayoría de las
escritoras de su tiempo. En su advertencia al lector de las Novelas amorosas y ejemplares, la autora
afirma que fue su fuerte afición a la lectura lo que la indujo a escribir, pues
al ver cualquier libro, dejaba su labor hasta terminarlo:
En viendo cualquiera, nuevo o antiguo, dejo la almohadilla y no sosiego hasta que le paso. De esta inclinación nació la noticia, de la noticia el buen gusto, y de todo hacer versos, hasta escribir estas Novelas. (NA, 161)
Agustín G. de Amezúa apunta a la
posibilidad de que Zayas haya ido a Valladolid con sus padres cuando la Corte se
trasladó allí (1601-1606)[5],
pero es más convincente la hipótesis que propone él de que la autora haya
pasado algunos años en Nápoles. Su padre habría llevado a su familia consigo
cuando sirvió de mayordomo a D. Pedro Fernández de Castro, VII° Conde de Lemos,
Virrey de Nápoles de 1610 a 1616. Zayas elogia al gran patrón de las letras españolas
en la novela «La fuerza del amor», cuya acción tiene lugar en Nápoles, y dedica
otras alabanzas a la casa condal de los Lemos en otras novelas. Aunque los
detalles geográficos y las referencias a costumbres napolitanas en sus novelas
no bastan para confirmar la presencia de la autora en Italia – puesto que son
convencionales y podrían haber sido accesibles mediante fuentes indirectas -,
un pasaje de Desengaño noveno, «La perseguida triunfante», parece confirmar su
estancia allí:
Por la crueldad y porfía de un hombre padeció tantos trabajos la reina Beatriz, que en toda Italia es tenida por santa, donde vi su vida manuscrita, estando allá con mis padres. (DA, 467)
Aunque la narradora es Estefanía y la
referencia al manuscrito es una técnica de prestar verdad histórica a la
novela, se percibe la voz de la autora al final del pasaje.
De ser cierta la estancia de Zayas en
Italia durante estos años, en primer lugar, tendría entonces entre veinte y veintiséis
años de edad; y segundo, no estaría casada puesto que de ser así habría quedado
en España con su marido[6].
María de Zayas se dio a conocer primero
como poeta. Concurrió a la Academia de Francisco de Mendoza (1623-1637 [?]), y
probablemente a la de Sebastián Francisco de Medrano (1617-1622)[7].
Participó en justas poéticas, y entre 1621 y 1639 publicó poemas preliminares
para varios autores y panegíricos para Lope de Vega y Juan Pérez de Montalbán.
Para 1632 ya era conocida como poeta y escritora. Lope la celebró en su Laurel de Apolo (1630); Pérez de Montalbán,
en su Para todos (1632), alabó su
acierto en los certámenes e indicó que había terminado una comedia (La traición de la amistad) y compuesto
una colección de novelas; y Alonso de Castillo Solórzano en La garduña de Sevilla (1642), la llamó «Sibila
de Madrid», titulo merecido por «sus admirables versos», y sus novelas que «son
diez asombros». Fue amiga intima de la dramaturga sevillana Ana Caro Mallén deSoto, la cual posiblemente convivió con ella en Madrid durante parte del año
1637 y le dedicó unas décimas en los preliminares de las Novelas amorosas y ejemplares, que Zayas publicó ese mismo año en
Zaragoza.
Por falta de más datos sobre su vida, se
ha venido pensando que Zayas abandonó la pluma a partir de 1639 hasta 1646,
cuando volvió a tomarla para escribir su Parte
segunda del sarao y entretenimiento honesto, que publicó en 1647.
Sobre la base de lo que la autora declara
en esta obra, «Y como he tomado la pluma, habiendo tantos años que la tenía
arrimada», Yllera, por ejemplo, dice que «Durante ocho años nada sabemos de
ella y, como ella declara en su obra
siguiente, es muy probable que guardase silencio»[8]
. Pero Kenneth Brown ha descubierto recientemente que Zayas se encontraba en
Barcelona en 1643, donde escribía poesía y concurría a la Academia de Santo
Tomás de Aquino[9].
Aunque Brown no encontró poemas de Zayas, sí halló referencia a un poema suyo
en un vejamen del poeta catalán Francesc Fontanella, en el que le lanza unas
pullas motivadas por un poema de Zayas en loor a Santo Tomás que le fue mal en
un certamen. En ellas el catalán pinta a Zayas como bastante hombruna, y afirma
que por el premio de tan infeliz poema llevará en la cabeza, no una corona de
laurel, sino el aro de su guardainfante.
Brown supone que o «Zayas regresó a
Barcelona en 1647 o 1648 para allí negociar la reedición de sus narraciones, o
que nunca abandonó la zona a partir de 1643»[10].
Sin disputar que haya estado por algún tiempo en Barcelona durante esos años,
puedo afirmar que no negoció allí ninguna publicación de sus obras. En primer
lugar, la reedición de las Novelas
amorosas y ejemplares, que se hizo en Barcelona en 1646 (no 1647), se basó
en el texto de la editio princeps de
1637, de manera que Zayas no hubiera negociado tal reedición cuando ya la había
corregido y enmendado en la segunda edición publicada también en 1637. EN
segundo lugar, si hubiera negociado la reedición de la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto [Desengaños amorosos],
es más que probable que la habría corregido, como lo hizo con su primera obra.
Por otro lado, Yllera supone que dado que Zayas no corrigió la Parte segunda, y que no existe noticia
de ella después de 1647, es posible que María de Zayas muriese al poco tiempo
de su publicación.
No sabemos si Zayas estuvo casada, pero
como puede haber estado en Italia cuando tenía entre veintiún y veintiséis años,
y como tuvo la libertad de marcharse a Barcelona y probablemente a Zaragoza,
donde publicó sus obras, es casi seguro que siguió soltera; y desde luego
ignoramos la fecha de su muerte.
Tomado de M. de Zayas y Sotomayor, Novelas Amorosas y Ejemplares, ed. Julián Olivares, Madrid, Cátedra, 2007, cit., pp. 11-16.
[1] Según reza la portada de las Novelas amorosas y ejemplares (1637)
[2] J.A. Álvarez y Baena, Hijos
de Madrid, ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes.
Diccionario histórico, por orden alfabético de sus nombres, IV, Madrid, Benito Cano, 1791, cit., p. 48.
[3] M. Serrano y Sanz, Apuntes
para una biblioteca de escritoras españolas, I-II,
Madrid, Rivadeneyra, 1903-1905, cit., p. 584.
[4] Serrano y Sanz erróneamente le dio el
nombre de Catalina, aunque en la partida figura como María.
[5] Amezúa apoya su hipótesis en que el argumento de la Novela «Al fin se paga todo» pasa en Valladolid y que «Doña María dice que tuvo noticia de él por los mismos a quienes sucedió» (Opúsculos histórico-literarios, I, Madrid, CSIC, 1951, cit., p. IX, nota 8.
